¿Qué significa que mis frenos chillen?

¿Qué significa que mis frenos chillen?

Sin duda, tener los frenos de tu auto en buen estado es algo que nunca debemos tomar a la ligera. Escatimar en algo, por pequeño que parezca, que tenga que ver con nuestra seguridad, podría ser un error fatal.

Es por eso que, más allá de lo molesto que podría ser, el hecho de que chillen los frenos debe ser preocupante en cualquier caso.

Por otra parte, y como aclaración, es importante recalcar que el hecho de que rechinen, no significa necesariamente que tengan un fallo o que no estén funcionando adecuadamente. Puede tratarse de algo completamente normal, aunque, por supuesto, existen muchos factores y aquí vamos a señalar algunos de los más comunes.

Es probable que creas que se trate de un fallo o que los frenos hayan comenzado a desgastarse de más; sin embargo, pueden ser otras las causas de los chirridos.

Las pastillas de freno


Debes recordar que las pastillas son de los elementos con un deterioro más rápido en el sistema de frenado, algo hasta cierto punto normal, pues al entrar en contacto directo con los discos se desgastan por la fricción entre los dos objetos.

Sin embargo, el chillido que emiten algunas pastillas no necesariamente significa que no sirvan. Muchos fabricantes equipan como medida de seguridad un dispositivo que hace que las almohadillas ‘chillen’, como señal de que deben cambiarse. Siempre asegúrate de que las almohadillas tengan un cuarto de pulgada de grosor; si es menor que eso necesitan ser reemplazadas. De lo contrario, estarás frenando mucho menos de lo que deberías.

Cuida que no sea el caliper del freno el que comience a rozar.

Demasiada temperatura


Al cambiar balatas, debemos recordar que son piezas nuevas que actuarán sobre otras que presentan cierto desgaste. Por ello, es conveniente que se frene cuidadosamente sin forzar las pastillas para que se acoplen, de lo contrario podrían deformarse provocando el desagradable sonido.

Polvo, humedad y óxido


Aunque por la apariencia podría indicar que están casi inservibles, no tiene por qué ser así. Recordemos que los discos se encuentran en un lugar en donde fácilmente se puede acumular humedad, polvo y otros elementos; eso sí, esos elementos pueden limitar de cierta forma el funcionamiento óptimo de los frenos y provocar los sonidos.

La mayoría de estos inconvenientes pueden arreglarse con revisiones periódicas y el correcto reemplazo de piezas que están desgastadas. Sin embargo, también es cierto que puedes tomar algunas medidas para que el desgaste no sea tan rápido.

Procura siempre frenar con cautela y jamás forzar las pastillas o balatas. Entre menos se calienten mayor eficacia habrá en cada frenada.

Vía:  Atracción360.


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